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Video-documentación "Las aramas no matan", 12ma Bienal de La Habana, 2015

 

 

Video-documentation "Guns do not kill", XII Havana Biennale, 2015 

LAS ARMAS NO MATAN

Instalación (24 dibujos con pólvora sobre lienzo, 12 000 casquillos de balas de 9 mm y cartuchos de escopeta en el suelo).
Dimensiones variables
2011–2013

 

 

Las armas no matan es un proyecto de instalación que reflexiona sobre la normalización de la violencia armada, tomando como campo de investigación y contexto la sociedad venezolana, poseedora de uno de los índices de criminalidad e inseguridad más altos de Latinoamérica.

La pieza se articula mediante una serie de 24 dibujos a escala real que representan las armas de fuego de corto y mediano alcance más utilizadas en operativos policiales, manifestaciones civiles, asaltos y asesinatos en el país, según el registro de diversos medios de prensa. Las siluetas de este armamento están ejecutadas con pólvora real sobre lienzo y se exhiben emulando las lógicas museográficas de las ferias de armamento militar o delimitando un perímetro que simula un polígono de tiro. La obra persigue una doble percepción perceptiva: a la distancia, el espectador experimenta una fascinación estética ante la precisión del dibujo; en la cercanía, la suntuosidad se quiebra al descubrir la peligrosidad latente del material inflamable con el que han sido creados, generando una sensación de vulnerabilidad y amenaza.

El suelo del espacio expositivo está completamente cubierto por una alfombra densa de 12 000 casquillos de balas de 9 mm y cartuchos de escopeta, cifra que indexa de manera fidedigna el promedio de muertes anuales por armas de fuego en Venezuela en el período de realización de la obra. Estos restos balísticos se corresponden con el calibre exacto de las armas dibujadas en los lienzos. Al verse obligado a caminar sobre esta superficie inestable para contemplar las obras, el visitante experimenta una desestabilización propioceptiva, donde el crujido metálico y la dificultad física del desplazamiento inducen una experiencia sensorial de inseguridad latente. Mediante este dispositivo paradójico, las dinámicas estéticas y los estímulos corporales se anteponen de forma crítica a las estructuras culturales sobre las que se cimenta la violencia en el imaginario social.

Las armas no matan porque la violencia no es una mera representación, un objeto aislado o una acción fortuita; es un estado mental, una actitud colectiva estructurada, una filosofía de vida.

 

Entrevista:

http://www.youtube.com/watch?v=xgSt-6pAPi0&feature=youtu.be

 

GUNS DON´T KILL

Installation (24 gunpowder drawings on canvas, 12,000 9mm bullet casings and shotgun cartridges on the floor).
Dimensions variable.
2011–2013

 

 

Las armas no matan (Guns Don't Kill) is an installation project that reflects on the normalization of armed violence, taking Venezuelan society—which holds one of the highest crime and insecurity rates in Latin America—as its field of research and context.

The piece is structured around a series of 24 life-size drawings representing the short- and medium-range firearms most commonly used in police operations, civil protests, assaults, and homicides in the country, according to various press records. The silhouettes of these weapons are executed with real gunpowder on canvas and are displayed emulating the museographical logic of military arms fairs or delimiting a perimeter that simulates a shooting range. The work pursues a dual perceptual response: from a distance, the viewer experiences an aesthetic fascination with the precision of the draftsmanship; upon close inspection, this sumptuousness shatters when discovering the latent danger of the flammable material with which they were created, generating a sense of vulnerability and threat.

The floor of the exhibition space is entirely blanketed by a dense carpet of 12,000 9mm bullet casings and shotgun cartridges—a figure that reliably indexes the average annual death toll by firearms in Venezuela during the period the work was made. These ballistic remains correspond to the exact caliber of the weapons drawn on the canvases. Forced to walk across this unstable surface to contemplate the works, the visitor experiences a proprioceptive destabilization, where the metallic crunching and the physical difficulty of movement induce a sensory experience of latent insecurity. Through this paradoxical device, aesthetic dynamics and bodily stimuli critically override the cultural frameworks upon which violence is cemented within the social imaginary.

Guns don't kill, because violence is not a mere representation, an isolated object, or a fortuitous action; it is a state of mind, a structured collective attitude, a philosophy of life.

 

 

Interview:

https://www.youtube.com/watch?v=xgSt-6pAPi0&feature=youtu.be

 

 

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